Otro capítulo del romance eterno

agosto 12, 2007 at 9.27 pm Deja un comentario

El Festival Todos por el Agua, junto a Joselo Schuap, convocó una multitud en el club oriental. Recorrió todos sus discos y alentó las luchas populares de la provincia.

Posadas (Primera Edición). Algunos tuvieron que salir varias horas antes, desde distintos barrios posadeños como Garupá o Santa Ana, otros de un poco más lejos, como los vecinos de El Alcázar, los aborígenes del Valle Cuñá Pirú o el grupo de ambientalistas que llegó desde Gualeguaychú. Entre todos, el viernes colmaron -literalmente- hasta el último rincón del Club Tokio, para ver a León Gieco. Pocos sospechaban, que había bastante para ver y recibir antes de la presentación del ídolo.

Imágenes, sonidos

 

En principio, llegó la proyección por medio de dos pantallas gigantes de un video en el que se entremezclan el mensaje y la música de Joselo Schuap, con la dirección audiovisual de Claudio Lanús, un material que fue suficiente para acallar a la multitud, que de inmediato se sumergió en lo que sucedía en la pantalla. Esta breve proyección generó el primero de los incontables estallidos de aplausos que tuvo la noche. Inmediatamente después, la actriz Mariana Pizarro entregó un monólogo y presentó a los titiriteros y los muñecos de Kossa Nostra, que terminaron condimentando el clima con sus personajes en vivo y la exhibición de un trabajo visual también dirigido por Lanús.

Casi sin intervalos entre los números previos al show de Gieco, a diferencia de lo que sucedió hace unos días con la presentación de Divididos, aquí el público estuvo paciente y satisfecho con lo que estaba sucediendo. Entonces, subieron al escenario Joselo Schuap y su banda, para dejar canciones y recibir la calidez de todo el público, un agradecimiento genuino con el que la gente reconoció el valor de la gesta cultural y social que Schuap y su gente mantienen vigente desde hace años. Y Joselo -además de Gieco- les había traído canciones, invitados, y un espacio de expresión para los muchos sectores que en esta provincia sufren y luchan por diversos motivos, pero que en definitiva terminan hermanándose en los pedidos básicos: justicia, respeto por la tierra y por la gente, dignidad, libertad. Y el agua. Porque ese era el lema planteado de la noche. Tomar conciencia e informarse acerca del peligro real por el que atraviesa el recurso natural del agua. Una serie de videos se encargó de ofrecer un panorama al respecto. Hubo tiempo también, para varias canciones de Schuap, que cerró su paso por el Tokio dejando atrás momentos como el del final, con los tambores de Espiral y las voces de la gente para el tema Mojarrita, o la presentación por primera vez del videoclip de una de las canciones de Agua Bendita, emotiva y cruda realización a cargo de Fernando Rojas.

Mientras la gente despedía de pie al trovador de Alem, León Gieco terminaba de prepararse para tomar las riendas de la noche.

El León de ayer y siempre

Aquella fusión entre lo que los artistas entregaban sobre el escenario y lo que las pantallas gigantes mostraban fue vital para construir el espectáculo -diferente a todos los que Gieco había mostrado en sus anteriores visitas a Misiones- del santafesino.

El comienzo, encontró a un joven y pelilargo Gieco cantando Hombres de Hierro en un festival de los años setenta, mientras el León actual empezaba a caminar el escenario del Tokio, cantando y tocando esa misma canción, en la que él mismo parece decirse “suelta muchacho tu voz joven”. Cuando terminó el tema, en medio de la ovación, un niño con la camiseta de El Brete subió al escenario y le dio un beso a León, quien retribuyó el gesto y además saludó a todos los vecinos del barrio costero, que estaban a pocos metros de él.

 

Las canciones, se fueron sucediendo casi cronológicamente de acuerdo a las etapas musicales de la propia historia de Gieco, que la fue contando de principio a fin, siempre desde la música y la imagen.

 

“Fantasma de Canterville”, “Todos los caballos”, “La rata Laly” y otros temas sonaron en una primera parte en la que Gieco dio a conocer la banda que lo acompaña a todos lados, formada por músicos que supieron inscribir su nombre en la historia del rock argentino desde bandas como Abuelos de la Nada, La Cofradía de la Flor Solar o Billy Bond y La Pesada.

Cada pausa entre tema y tema fue propicia para que León le hablara al público, siempre sobre alguna cuestión diferente, de modo que pudo dar a conocer su punto de vista sobre distintas cosas. Entre ellas, se refirió a las próximas elecciones. “Voten al menos peor, investiguen y entérense quienes son los candidatos. Voten al menos hijo de puta, o sino, no voten. Quizá con los años aprendemos a votar al menos peor” lanzó Gieco desde el escenario, tras una alusión al “nefasto gobierno neoliberal” de Menem y como preludio a la canción “En el país de la libertad” (que paradójicamente fue utilizada en la publicidad televisiva de una de las multinacionales a las que el riojano ex mandatario les abrió la puerta). 

Pegados a esta preciosa composición, vinieron dos temas de fuerte impronta histórica para Gieco. Uno de ellos, de la época de Por Sui Gieco (el proyecto efímero que León compartió con Sui Generis y Raúl Porchetto), y “La Guitarra”, letra de Atahualpa Yupanqui musicalizada por el santafesino.

 El acercamiento al folklore dio pie a lo que Gieco llamó un “set chamamesero”, que incluyó -además de los sapucay y el bailoteo del público- algunas viejas canciones como “Cachito campeón de Corrientes”, “El que pierde la inocencia” y “Kilómetro 11” (Isaco Abitbol).

Otras de las cuestiones a las que apuntó León, fue al recuerdo para las víctimas y el repudio hacia las dictaduras militares, temática que fue abordada desde las imágenes, por varias canciones y por las propias palabras del artista al público, refiriéndose a Onganía, Videla, Massera, Galtieri y varios más como “una manga de asesinos”.

Como no podía ser de otra manera, Gieco también hizo hincapié en todos los grupos sociales que habían ido a verlo para entregarle sus saludos e informale de sus problemáticas.

León los enumeró a todos: relocalizados, yerbateros, defensores de la naturaleza, aborígenes, e incluso, dedicó el concierto a todas las empleadas domésticas y a las mujeres que sufren la violencia. Hablando de mujeres, un segmento del show estuvo destinado a evocar a las figuras de una gran cantidad de exponentes admirables del género femenino. Así, pasaron por la pantalla los rostros de Marta Merkin, Alfonsina Storni, Evita y Amparo Ochoa, entre otras, mientras Gieco interpretaba “La Memoria”.

El recorrido de canciones avanzó con paradas por todas las épocas, entre temas como “De igual a igual” y “Bandidos rurales”, hasta alcanzar un tramo donde “El ángel de la bicicleta” y “Sólo le pido a Dios” dieron por terminado un recital, que como punto final tuvo al cerrado aplauso de todos los presentes y la conmoción de los protagonistas, que además de su presencia colaboraron con las acciones solidarias que se emprenderán con los alimentos, las donaciones y lo recaudado. Anoche, quienes tuvieron el placer de recibir a Gieco, fueron los habitantes de Alem.

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Entry filed under: Notas de prensa.

Gracias Joselo Schuap, gracias León Gieco!!! Lección de historia, compromiso y solidaridad

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